viernes, octubre 28, 2005

Anecdotario acerca de Nacho. Para javier que también es Nacho

Quiero empezar estas líneas hoy, precisamente hoy y no cualquier otro día, aunque no sea mucho lo que avance en ellas.

¿Por qué hoy? Porque ayer lo enterramos.

Pero decir lo enterramos hablando de Nacho, es decir mucho, porque no se le puede enterrar.

Al menos yo, desde ayer mismo he empezado a hablar de esto que hoy te escribo, y así lo tenemos presente, como si él mismo estuviera aquí.

¿Que para qué escribo? pues tengo muchas razones para hacerlo.

Porque siempre quise escribir y nunca tuve nada importante que decir.

Porque en todos mis años, solo la muerte de Nacho me ha animado a hacerlo.

Porque quiero entregarte esto a ti. No para que lo admires; pues cuando llegues a leer estas líneas, ya tendrás tus propios conceptos acerca de tu padre.

Escribo para que lo conozcas, o más bien conocerás lo que yo pensaba y sentía por él. Digo esto porque aunque trate de ser imparcial, mis sentimientos van a reflejarse inevitablemente.

Se también para qué no escribo. No quiero que lamentes su pérdida. Más bien escribo para que lo poseas, aunque tú ya lo posees. Él se ha quedado en ti.

La vida de Nacho fue especial, plena de acontecimientos que poco a poco compartiremos. Siempre le dije que tenía un destino especial y que debía encontrarlo.

Ahora sé que ese fin especial de la vida de Nacho, no era sino dar lugar al principio de la tuya.

Tu eras lo especial que el tenía que realizar y no se fue sin cumplir su destino.

Cuándo empecé a escribir; muy valiente, me dije que podría hacer un libro, la vida de tu padre da para eso pero no se si yo alcanzo para eso. Quizá solo se quede en carta, o a lo menos en cuento, pero en fin, sigo escribiendo.

Eso sí, que no me pidan que le de continuidad y menos fin, porque estoy segura que seré una vieja y todavía un día, alguien me contará otra anécdota que agregar a estos apuntes.

Será escrito entre muchos, con aportación familiar y de amigos, porque las anécdotas son múltiples y yo como su hermana (ya sabes lo poco que se invita a las hermanas) no compartí sus secretos, entiende que diez años de diferencia en edad, son muchos años.
***
Mi hermano se llamaba Ignacio Javier; mi sobrino Javier Ignacio. Él tenía dieciocho meses cuando murió su papá. Han pasado doce años y el anecdotario ha crecido con él, pero aún no se lo entrego.
Se acercan las festividades de muertos, que en México son celebración, por eso les comparto esto. Tanto Tristán como yo hemos subido antes algo acerca de Nacho. No fue una perita en dulce, fue un joven inteligente y lo amamos mucho aún.
Dejo aquí este link, sólo por si no logro que funcione el otro como me enseñó mi maestro en el curso de Letralia. Todavía estoy un poco verde en estos tecnicismos.

10 comentarios:

Andreas Kartak dijo...

sigo con la mía...
mi tio le registraron pedro, por los huevos de mi abuelo, casi tan grandes como sus manos, mi abuela le llamaba carlos... y carlos le siguen llamando la gente que le conoció de niño, que era cuando mi abuelo trabajaba 20 horas al día y no podía llamarlo por su nombre más que un rato; ahora le mayor le dicen pedro, los que no lo conocen... yo fuí el primer nieto, varón admás, ahora si me registrarón carlos... pero nadie nunca nos llama por nuestros nombres, cuando estoy con mi tio tomando vinos, le llaman a el y contesto yo y viceversa...
midulceseñora, sus palabras me sacan viejos cuentos... no es por incordiar... señora, usted sabe de la sabia de las gentes.
como siempre:
besos y abrazos a discrección.
(y no me falla la puntería)

indianguman dijo...

Qué importante tarea. Aunque no sea más que lo que la hermana vio, eso ya es importante para que él enriquezca esa imagen de su padre ausente.

No imaginaba, Lety, que cargabas con ese dolor.

Un gran, gran abrazo!

fgiucich dijo...

Es como una oración, así la siento. Abrazos.

Lety dijo...

Mi querido Andreas, yo creo que fue más empecinada la abuela, que cambió el nombre registrado, y el tiempo vino a hacer justicia al abuelo. No me crea sólo es para bromear. Pero ahora que ha puesto aquí su nombre, digame algo que me importa mucho ¿cómo le gusta que lo llame yo? ¡Ay cuanto lo quiero, en verdad es usted tan, pero tan lindo conmigo! Soy muy afortunada de haber emprendido este blog.

Mi querida IndianGuman, ¿Sabes que edad tenía Javier cuando murió su papa? poco más de un año, casi no hablaba y a la semana de muerto, se soltó como un perico, creo que necesitaba saber donde estaba su papá. En realidad este anecdotario es largo, pero sólo subiré tres post, por las festividades de muertos, no se vale tenerlos esperando por entregas. Lo inicié tal como dice ahí, al otro día de la muerte de Nacho, iba a cumplir treinta y siete años cuan do murió.

Querido Don Fernando, ahora que veo las fechas y lo que digo ahí, me doy cuenta que lo de Nacho, fue lo primero que escribí. No quise tallerearlo, así nació en aquel momento que todavía me aprieta la garganta. Era nuestro Benjamín, lo le llevaba casi diez años, pero la verdad su manera de vivir nos tuvo en constante oración.
Gracias por estar siempre conmigo y por su comprensión.

fgiucich dijo...

Cuando edité mi poema Estampas (III), Ud. me comentó que le hacía acordar de un hermano, que con su camisa de mascota roja, jugaba a las cánicas en las calles polvorientas. Es el mismo? Abrazos.

Lety dijo...

Ay si Don Fernando, Nacho tendría unos cuatro o cinco años, de rodillas en el polvo de la calle, con sus amigos del pueblo y las flacas piernas asomadas por el pantalón corto y el mechón de cabello rubio ingobernable, exactamente igual al de su hijo Javier. Ya ve como los días nos van dando la oportunidad de acercanos y concretar esas estampas?
Gracias por preguntar

angel dijo...

Hola Lety, paso a saludarte y a avisarte que he colocado ya en mi blog, que es tuyo, los 11 poemas de noeviembre. Espero los disfrutes....

Saludos

Misionero dijo...

Querida Lety te saludo con cariño, me inspira mucha admiración lo que haces. Yo también tengo un hermano ido a quien le hice un poema para que se hiciera permanente su presencia en mí. Sigue tomando apuntes porque todo eso va a ser luego un hermoso punto de referencia para tu querido sobrinito. Bueno amiga quedo en espera de los post con las anecdotas correspondientes y me solidarizo contigo en cada cosa que nos expreses. Un abrazo fuerte y cariñoso desde la América Central.

Laura dijo...

Querida Lety,
tu valentía y tu empuje son admirables. No es fácil escribir sobre un hermano, porque muchas veces es quién menos nos ha confiado sus cuitas. Sin embargo, somos también quienes podemos decir mucho de ellos. Tenemos una mirada especial.
Tengo la suerte de no saber lo que es su pérdida, pero desde mi desconocimiento puedo sostener que un hermano no se pierde ni con la muerte.
Tu sobrino, agradecido debe estar del regalo de su tía.
Lety, amiga (porque te considero tal) sos una persona maravillosa y lo muestras en tus hermosos escritos, hechos con el alma.
Un abrazo cálido desde Argentina

Lety dijo...

Angel, se que los poemas serán tan especiales como siempre. Gracias por venir, ojalá te dieras un momentito para acompañarnos. Recibe mi saludo cordial

Querido Misionero, no tengo palabras con que pagar su presencia en su casa y mucho menos la generosidad de sus palabras para esta su amiga.
Esto que les comparto fue escrito hace doce años, antes que todo lo demás. Nacho tuvo más de siete vidas, porque muchas veces la salvó. Su muerte ahora me doy cuenta, fue un detonante para mi. Debió tener repercusión en todos los demás, lamentablemente no fue así. Trataré de no perder nunca la sinceridad, creo que es lo que usted ve en mí. Saludos desde Oaxaca y desde mi corazón

Mi queridísima Laura, mi amiga en verdad:
Diez años en la niñez son una vida de distancia, diez años entre hermano y hermana, también. Escribir este anecdotario no fue fácil, por eso el tono festivo, porque había cosas difíciles, que explicar a través de las letras. Javier de cualquier manera había de saberlas, eran de dominio público. Escritas con el alma se matizan. Recibo tu abrazo y lo devuelvo desde esta lejana Oaxaca.